El mito de Er, con el que Platón concluye La República, es una reflexión sobre la justicia, la responsabilidad y el destino del alma. A través de este relato, el filósofo invita a pensar que nuestras acciones tienen consecuencias que trascienden la vida presente y que cada persona es responsable de las elecciones que realiza.
La historia comienza con Er, un soldado que muere en una batalla. Diez días después, cuando su cuerpo iba a ser cremado, vuelve inesperadamente a la vida. Al despertar, relata lo que contempló durante el tiempo en que su alma estuvo separada del cuerpo.
Según su relato, las almas llegan a un lugar donde son juzgadas por sus acciones. Las personas que vivieron con justicia son recompensadas, mientras que quienes actuaron de manera injusta deben enfrentar las consecuencias de sus actos. Después de este período de recompensa o castigo, las almas se reúnen para elegir una nueva vida antes de regresar al mundo.
Lo más sorprendente del mito es que nadie obliga a las almas a escoger un determinado destino. Cada una elige libremente la vida que desea vivir. Algunas, cegadas por la ambición o la apariencia, toman decisiones que las conducirán nuevamente al sufrimiento. Otras, enriquecidas por la experiencia y la reflexión, eligen con prudencia una existencia más justa y equilibrada.
Antes de renacer, todas las almas beben del río del Olvido, lo que les hace perder el recuerdo de sus vidas anteriores. De este modo, cada ser humano comienza una nueva existencia sin recordar las experiencias pasadas, aunque conserva la capacidad de elegir entre el bien y el mal a lo largo de su vida.
Interpretación a la luz del mundo actual.
La muerte representa cualquier fracaso que hayamos tennido.
El Juicio nos lo da la vida misma que nos devuelve lo que le entregamos.
El nacimiento de nuevo a la vida representa una nueva oportunidad que la vida nos da para atravesar situaciones ya vividas.
La recompensa es el desarrollo de la destreza para pasar nuevamente dicha prueba y salir airoso.
El olvido es esa cualidad que tenemos los humanos de olvidar rápido lo que nos cuesta aprender.
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